Auditoría estratégica y plan de negocio
Encuentra qué está frenando tu empresa. Y sal con un plan, no con un informe.
Si estás leyendo esto, seguramente tu empresa funciona. Factura, tiene clientes, tiene equipo.
Y aun así, hay algo que no termina de ir bien. Lo notas en el beneficio, que no crece como debería. O en la caja, que siempre va más justa de lo que tocaría. O en tus horas, porque cada año trabajas más para ganar lo mismo.
Sabes que algo falla. Lo que no sabes es qué es, ni dónde está, ni cuánto te está costando. Esta auditoría existe para responder esas tres preguntas — y para dejarte un plan de acción encima de la mesa.
¿Te suena alguna de estas?
- Si tú paras una semana, la empresa se para contigo. Todo pasa por ti: aprobar, corregir, decidir. Y sabes que eso no es normal.
- Vendes bien, pero al cierre del año ganas menos de lo que ese volumen de ventas debería dejarte. Y nadie sabe decirte por qué.
- Tienes varias líneas de negocio y sospechas que una pierde dinero y vive de las demás. Pero es solo una sospecha: el número exacto no lo tiene nadie.
- Quieres dar un salto (comprar la nave, abrir delegación, doblar la facturación) y no sabes si tu empresa, tal y como está montada hoy, lo aguantaría.
- Te acabas de llevar el primer susto serio: el primer año en pérdidas, o el primer mes en que las nóminas salieron tarde. Y todavía no sabes de dónde vino el golpe.
- Llevas años facturando más o menos lo mismo. Lo llamas estabilidad, pero cada año te queda menos beneficio que el año anterior.
- Y ya has probado soluciones: contratar a una persona más, cambiar de programa, recortar gastos. El alivio duró unas semanas y el problema sigue ahí.
En todas estas situaciones pasa lo mismo. Tú ves tu negocio por partes: los números que te pasa la gestoría, lo que te cuenta cada encargado, lo que te dice tu olfato. Pero nadie junta todas esas piezas para decirte qué está pasando de verdad en el conjunto: qué está causando qué, y por dónde habría que empezar a arreglarlo. No es que no seas capaz de verlo. Es que nadie te ha puesto delante la información completa.
Una aclaración antes de seguir. Si ya sabes exactamente dónde está tu problema — en los números, en tu equipo o en tus precios —, no necesitas esta auditoría: necesitas la que profundiza justo ahí, y en esta casa existen las tres (la Financiera, la de Roles y Procesos y la de Márgenes y Precios). Esta auditoría es para el caso contrario: para cuando sabes que algo va mal pero no sabes qué es. O cuando van mal varias cosas a la vez y no sabes por cuál empezar.
Hay dos maneras de auditar una empresa
La primera es la que casi todo el mundo ha sufrido alguna vez: un consultor analiza tu empresa, te entrega un informe muy gordo que describe lo que ya sabías, lo cobra y se va. El informe acaba en un cajón, y tú sigues igual que estabas.
La segunda es la que hacemos nosotros. Venimos a tu empresa — a tus instalaciones, con tu equipo y con tus datos reales —, estudiamos el negocio completo, y lo que te entregamos no es una descripción: es un plan de trabajo. Qué hay que hacer, en qué orden hay que hacerlo, y quién es el responsable de cada acción.
El precio lo conoces antes de empezar. El trabajo tiene fecha de final. Y cuando terminamos, la empresa la sigues dirigiendo tú — con un plan debajo del brazo, pero tú.
| Lo que NO es | Lo que SÍ es |
|---|---|
| Un informe que describe y se archiva | Un plan de trabajo que se ejecuta |
| Un proyecto eterno que se cobra por horas | Un trabajo por fases, con precio cerrado y final |
| Una plantilla que vale para cualquiera | Un análisis hecho en tu empresa, sobre tu objetivo |
Qué miramos, y cómo
Miramos la empresa entera: los números línea por línea, la estrategia, las ventas, las personas y los procesos. Y lo hacemos en tu empresa, no desde un despacho. La visita forma parte del método: tus datos y tu gente, delante.
De ese análisis sale un plan por fases. Cada fase con sus acciones, cada acción con su responsable, y un cuadro de mando para seguir si el plan se está cumpliendo o no. Todo construido sobre tu objetivo, que se escribe en el propio entregable: crecer, ganar más dinero, poner orden o preparar la empresa para venderla.
Y hay una regla que nos separa de casi toda la consultoría que conoces: esta auditoría termina. No deja cuotas mensuales, ni horas extra que van cayendo. Si durante el trabajo descubrimos que una parte de tu empresa necesita un análisis más profundo del que esta auditoría da, te lo decimos con el hallazgo delante: qué hemos visto, por qué pide más profundidad y qué servicio concreto lo trabaja. Y si ese hallazgo no aparece, no te ofrecemos nada más.
El método lo puedes examinar antes de contratar nada: las tres preguntas que responde la auditoría (dónde está tu empresa, qué la está frenando y qué hacer, en qué orden), el índice del entregable punto por punto, y la lista de qué entra y qué no entra en el trabajo, por escrito.
Qué analizamos, punto por punto
Los números, línea a línea
Qué línea de negocio te da dinero y cuál te lo consume. Los márgenes. Cuánto necesitas facturar para no perder. Cómo se reparte tu año.
La estrategia y el mercado
Cómo estás posicionado, qué ofreces frente a lo que ofrecen otros, y cuánta distancia hay entre donde estás y donde quieres llegar.
Las ventas
Por dónde entran tus clientes, cómo se cierra una venta en tu empresa y cuántos clientes repiten.
Las personas y la organización
El organigrama real frente al del papel: quién hace qué, cómo se reparten las cargas y de quién depende demasiado la empresa.
Los procesos y las herramientas
Cómo se trabaja, dónde se atasca, qué herramientas tenéis y cuánto se aprovechan de verdad.
Y el diagnóstico que lo junta todo
Qué está causando qué, clasificado por prioridad — con sus fortalezas y palancas, no solo los problemas.
Cómo trabajamos: tres fases, una por mes
Fase 1 — Inmersión
Venimos a tu empresa. Visitamos las instalaciones, entrevistamos a dirección y a las personas clave, y vemos qué datos existen y de dónde salen. Y cerramos contigo la pieza que gobierna todo el trabajo: tu objetivo — crecer, ganar más, ordenar o preparar la venta —, que queda por escrito. Tú pones el tiempo de las entrevistas y la documentación, con lista concreta de lo que hace falta. Nosotros, todo lo demás.
Fase 2 — Análisis
Nos llevamos los datos y los trabajamos: los números línea a línea, las ventas, la organización, los procesos. Donde el análisis va señalando algo, profundizamos. Tu dedicación este mes es mínima: alguna consulta puntual.
Fase 3 — Síntesis
Convertimos el análisis en diagnóstico, montamos tu cuadro de mando y bajamos el plan de acción a tu objetivo. Y te lo entregamos en una sesión larga de presentación, contigo.
Tres meses de base, una fase por mes. Si tu empresa tiene varias sedes o más complejidad, el trabajo se amplía — y se te dice antes de empezar, no por el camino.
Qué te llevas al terminar
Un documento de trabajo con diez apartados — del resumen ejecutivo al plan —, no un tocho descriptivo. Dentro van el diagnóstico global y por área, el DAFO, las fortalezas y palancas, y las dos piezas con las que vas a trabajar después:
- El plan de acción por fases, priorizado por impacto y esfuerzo, con las acciones no negociables marcadas y un responsable por cada acción.
- El cuadro de mando, con los indicadores para vigilar que el plan se cumple.
Todo en tres formatos: la memoria completa, la presentación de la sesión final y el cronograma del plan, en calendario.
¿Para qué te sirve? Para decidir con orden desde el lunes siguiente: sabes qué va primero, quién lo hace y cómo medir si avanza. Y si por el camino apareció una disciplina que pide más profundidad, sales sabiendo cuál, por qué y qué servicio la trabaja.
Esto no es para todo el mundo
Preferimos decírtelo antes de que pierdas el tiempo. Esta auditoría no es para ti si:
- Estás montando tu primera empresa. Una auditoría de este calado necesita años de recorrido y una estructura que auditar. Si estás arrancando, la casa tiene un recorrido formativo que te va a servir mucho más.
- Lo que buscas es que un experto confirme lo que ya has decidido. Aquí el diagnóstico sale de tus datos, y a veces contradice lo que uno tenía en la cabeza.
- Quieres un plan para que lo ejecuten otros. El plan trae un responsable por cada acción, y varias acciones van a llevar tu nombre.
Si es tu caso, no nos encargues esta auditoría. En serio.
Lo que cuesta y lo que te ahorra
Desde 15.000 € más IVA
El precio está publicado a propósito: el importe exacto depende del alcance de tu empresa (sedes, complejidad), se cierra por escrito antes de empezar y no se mueve después. Se paga por hitos: 3.000 € al aceptar la propuesta y tres pagos de 4.000 € durante el trabajo.
¿Es mucho dinero? Haz otra cuenta: la de lo que llevas gastado en soluciones que no funcionaron. La contratación que no arregló nada, el programa que nadie usa, los recortes que no se notaron. Una sola decisión corregida a tiempo — cerrar la línea que pierde dinero, parar la inversión mal planteada, fichar el perfil que de verdad faltaba — suele pagar la auditoría entera. Y esa cuenta no la harás sobre una promesa nuestra: la harás sobre tus propios números, con el plan delante.
El trabajo va por fases y dura unos tres meses · la visita a tu empresa está incluida · la recogida de datos y el análisis los hacemos nosotros · tu dedicación se concentra en la primera fase y en la sesión final de entrega.
Lo que nos suelen preguntar
«No tengo tiempo ni para esto.»
Es la objeción más habitual, y tiene truco: ir desbordado es justo uno de los síntomas que esta auditoría trata. El trabajo pesado — recoger los datos, analizarlos, preparar el diagnóstico — lo hacemos nosotros. Tu dedicación se concentra en dos momentos: la primera fase, donde nos cuentas la empresa, y la sesión final, donde te entregamos el plan.
«Mi gestoría ya me da los números.»
Y que siga contigo, porque hace bien su trabajo — que es otro: la contabilidad y los impuestos. Tu gestoría te dice cuánto ganaste el año pasado. Esta auditoría te dice dónde lo ganaste y dónde lo perdiste, qué está frenando el negocio y qué hacer con ello. Son preguntas distintas, y hacen falta herramientas distintas.
«¿Y si me decís lo que ya sé?»
Con una parte, puede pasar — y esa parte seguramente es verdad, porque nadie conoce tu empresa como tú. Lo que casi seguro no tienes es el diagnóstico completo: qué está causando qué, qué hay que arreglar primero y quién tiene que hacerlo. Es la diferencia entre saber que algo falla y saber qué hacer el lunes por la mañana.
«Necesito acción, no tres meses de análisis.»
El diseño del servicio responde a eso. La auditoría va por fases cerradas y termina: lo contrario de un proyecto eterno. La primera fase ya pone orden, y las acciones más urgentes del plan arrancan el primer día después de la entrega. El atajo de saltarse el diagnóstico ya lo has probado: se llama parche, y ya sabes cuánto dura.
«¿Y luego me dejáis solo con el informe? ¿O esto acaba en más facturas?»
Ni lo uno ni lo otro, y no hace falta que nos creas: está en el diseño. La auditoría termina con tu plan y tu cuadro de mando, pensados para que dirijas tú sin depender de nosotros. Si después quieres acompañamiento para ejecutar el plan, existe un servicio para eso — se llama Entrena Empresa y tiene su precio publicado. Y si el diagnóstico destapa algo que pide más profundidad, te lo decimos con el hallazgo delante, nunca como una venta cruzada.
«Mi empresa es muy particular.»
Por eso el método incluye ir a verla. La visita a tu empresa es obligatoria, el análisis se hace con tus datos y con tu gente, y tu objetivo se escribe en el propio entregable. El método es el mismo para todas las empresas; el contenido es cien por cien de la tuya.
«¿Cómo empezamos?»
Con una conversación de encaje. Nos cuentas tu caso y te decimos con honestidad si esta auditoría es la que necesitas — y si no lo es, cuál sí. De esa conversación sales sabiendo tu siguiente paso, nos contrates o no.
Tu empresa lleva tiempo avisando
El beneficio que no acompaña. La caja que aprieta. Las horas que no cunden. Esta auditoría convierte esos avisos en un diagnóstico, y el diagnóstico en un plan: qué hacer, en qué orden, y quién se encarga de cada cosa.
El primer paso es la conversación de encaje. Si tu caso no es esta auditoría, te lo decimos ahí. Preferimos decírtelo antes.